Cojo el avión y me dirijo al Caribe!
22 de març de 2017
Para los compañeros son las tres de la tarde mientras que para mí son las nueve de la noche, así que decidimos que ellos coman mientras yo cenaré, nos metemos en un "chiringuito" junto al puerto y pedimos una hamburguesa con ensalada y patatas fritas y una cerveza cada uno, setenta euros!!!
Puesto que tenemos wifi aprovechamos para trucar vía whatsapp.
Vamos al supermercado mas cercano que es a mes de media hora andando pero necesitamos comprar comer fresco, el resto de comer ya está al velero. Somos tres y tenemos que tener comer y agua potable por un mínimo de dos meses por si se atrasa la llegada, a vela no es posible saber el que tardaremos exactamente. Compramos frutas y verduras, el precio es desorbitan te, casi todo de origen español pero para poner un ejemplo, una col diez euros! Compramos carne que conservaremos congelada un par de semanas, ocho raciones por los tres, el resto será arroz, patatas y latas.
Como el supermercado es tanto lejos cogemos el carro que va con una moneda de un euro, llegando por fin al velero un negro del caribe nos dice que él ya volverá el carro y se quedará la moneda, menos mal!
Cenamos al velero, sueño las diez de la noche, para mí las dos de la madrugada.
23/03/2017
Es mi primera noche al velero, he dormido bien pero todo y cansado a las séis de la mañana me levanto, ya no puedo dormir más (por mí sueño las once del mate).
Voy al baño del puerto para ducharme y me doy cuenta que la ducha funciona con fichas que no traigo, improviso un bote con una botella de hielo vacía y me echo el agua por sobre, me enjabono y a base de echarme agua con la botella consigo ducharme.
Tomo unos cereales al barco y me llevo fruta, los otros dos todavía duermen, sólo tengo dos días para visitar la isla y me muero de ganas para verla y de bañarme al caribe.
Está nube pero hace calor me pongo un bañador (de bomberos tipos piscina) y voy a salir cuando uno de los compañeros me pregunta donde voy con este peine, yo le contesto que estamos al caribe, pero me aconseja que me ponga un pantalón corto, cojo las ojeras y tubo de buceo y la cámara de fotos y salgo todo decidido a ver todo el que pueda.
Es la isla de Santo Martín, la mitad era una colonia francesa y la otro mitad holandesa, ahora todo ella es independiente, allá se habla francés, inglés y el idioma del caribe que lógicamente desconozco, la mayoría de personas que habitan sueño raza negra y turistas sobre todo franceses y americanos.
Subo hasta el castillo (una muralla construida para defenderse de las luchas entre ingleses y franceses de la época, desde allá hay unas buenas vistas y hago alguna fotografía, se ve el puerto, el pueblo, las playas, mucho "chulo".
22 de març de 2017
Ha llegado el día tan esperado, como siempre que tengo que coger un avión pronto duermo mal pensando que lo perderé. A las cuatro de la mañana me despierto y me dirijo al aeropuerto, me he despedido y ahora estaré un tiempo sin ver a la familia, a las séis sale el avión que me tiene que llevar a París donde hay un enlace que me llevara directo a San Martín (Caribe). A pesar de haber trece horas de vuelo llego allá a mediodía por la diferencia de horarios (cinco horas avanzada).
Al control de pasaporte me paran y después de verificar el pasaporte y mirarme de arriba abajo varías veces me piden por cuántos días tengo que estar allá, les explico que sólo estaré dos días por lo que me piden el billete de vuelta, les explico que marcharé en velero y el hombre (un negro del caribe con cara de pocos amigos) me pide el nombre del barco, le digo que no lo se por lo que me pide en qué puerto está amarrado, su sorpresa es que tampoco lo se y ya enfadado me pide el nombre del armador le digo que sólo se que que se llama Pere. Evidentemente me dice que con estas circunstancias no puedo entrar al país y que deberé volver a España! Una vez más en mi vida saco el carné de bombero y le explico que dos compañeros, bomberos también están afuera esperándome y que un guardia haga el favor de acompañarme y allá se aclarará todo, el hombre sin mirarme me pone el sello al pasaporte y dice que entre pero que otro vez no entre así en un país extranjero.
Ya fuera del aeropuerto me esperan los dos compañeros, en Pere y en Gil (bomberos y amigos). Los tres iniciamos la aventura. Me ayudan con las maletas y preguntamos a un taxista que nos cobrará para ir al puerto (Marina Royal), nos contesta que 35 euros, demasiado caro por los cuatro kilómetros que nos separan por lo que decidimos coger un bus, andando hacia la parada se para un buzo (furgoneta) en medio de la calle y la conductora nos dice que si buscamos bus que subamos, esto hagamos a pesar de que la "furgo" está llena a tope de hombres y mujeres negras del caribe, entramos y ellos mismos se ponen las maletas encima para caber, le preguntamos para ir a marina puerto Royal y nos dice la conductora (en inglés, allá hablan inglés, francés y el idioma del caribe) que ella no va pero que nos dejará cerca de una parada "de autobús" que si nos traerá, dentro de la furgo la mujer (negra como todos) que tengo detrás me da un billete de cinco dolares que me coge el que tengo delante y le se lo da a la conductora, al bajar le devuelve el cambio, parece que es lo habitual pues veo que todos hacen el mismo. Nos para en medio de la carretera y nos dice que allá delante parará el bus que nos tiene que llevar al puerto, le damos un euro por ningún (allá cobran en dolares o euros y hacen el mismo valor, para no cambiar moneda lo dejamos estar) y allá en medio de nada nos encontramos, andamos unos metros y vemos un cartel de bus tirado en el suelo por lo que creemos que allá será la parada. No pasan cinco minutos cuando del carril contrario de la estrecha carretera se para un bus que con unas bocinazos hace parar un taxi que viene en el sentido nuestro y nos dice que subamos con él que es amigo suyo y nos llevará, le preguntamos el precio y dice que no nos preocupamos , que mientras nos lleva se lo pensará, nos dejó prácticamente a pie del velero y nos cobra diez dolares, no es exagerado.
Por fin llego al velero, un jeanneau sun fizz 40 pies del año 81, entro en el camarote (que será mi habitación por los proximos cuarenta días, dos metros de largo por un metro de ancho por un metro de altura), allá dejo mi maleta y me cambio para ponerme ropa de verano, estoy en el Caribe!
Al control de pasaporte me paran y después de verificar el pasaporte y mirarme de arriba abajo varías veces me piden por cuántos días tengo que estar allá, les explico que sólo estaré dos días por lo que me piden el billete de vuelta, les explico que marcharé en velero y el hombre (un negro del caribe con cara de pocos amigos) me pide el nombre del barco, le digo que no lo se por lo que me pide en qué puerto está amarrado, su sorpresa es que tampoco lo se y ya enfadado me pide el nombre del armador le digo que sólo se que que se llama Pere. Evidentemente me dice que con estas circunstancias no puedo entrar al país y que deberé volver a España! Una vez más en mi vida saco el carné de bombero y le explico que dos compañeros, bomberos también están afuera esperándome y que un guardia haga el favor de acompañarme y allá se aclarará todo, el hombre sin mirarme me pone el sello al pasaporte y dice que entre pero que otro vez no entre así en un país extranjero.
Ya fuera del aeropuerto me esperan los dos compañeros, en Pere y en Gil (bomberos y amigos). Los tres iniciamos la aventura. Me ayudan con las maletas y preguntamos a un taxista que nos cobrará para ir al puerto (Marina Royal), nos contesta que 35 euros, demasiado caro por los cuatro kilómetros que nos separan por lo que decidimos coger un bus, andando hacia la parada se para un buzo (furgoneta) en medio de la calle y la conductora nos dice que si buscamos bus que subamos, esto hagamos a pesar de que la "furgo" está llena a tope de hombres y mujeres negras del caribe, entramos y ellos mismos se ponen las maletas encima para caber, le preguntamos para ir a marina puerto Royal y nos dice la conductora (en inglés, allá hablan inglés, francés y el idioma del caribe) que ella no va pero que nos dejará cerca de una parada "de autobús" que si nos traerá, dentro de la furgo la mujer (negra como todos) que tengo detrás me da un billete de cinco dolares que me coge el que tengo delante y le se lo da a la conductora, al bajar le devuelve el cambio, parece que es lo habitual pues veo que todos hacen el mismo. Nos para en medio de la carretera y nos dice que allá delante parará el bus que nos tiene que llevar al puerto, le damos un euro por ningún (allá cobran en dolares o euros y hacen el mismo valor, para no cambiar moneda lo dejamos estar) y allá en medio de nada nos encontramos, andamos unos metros y vemos un cartel de bus tirado en el suelo por lo que creemos que allá será la parada. No pasan cinco minutos cuando del carril contrario de la estrecha carretera se para un bus que con unas bocinazos hace parar un taxi que viene en el sentido nuestro y nos dice que subamos con él que es amigo suyo y nos llevará, le preguntamos el precio y dice que no nos preocupamos , que mientras nos lleva se lo pensará, nos dejó prácticamente a pie del velero y nos cobra diez dolares, no es exagerado.
Por fin llego al velero, un jeanneau sun fizz 40 pies del año 81, entro en el camarote (que será mi habitación por los proximos cuarenta días, dos metros de largo por un metro de ancho por un metro de altura), allá dejo mi maleta y me cambio para ponerme ropa de verano, estoy en el Caribe!
Para los compañeros son las tres de la tarde mientras que para mí son las nueve de la noche, así que decidimos que ellos coman mientras yo cenaré, nos metemos en un "chiringuito" junto al puerto y pedimos una hamburguesa con ensalada y patatas fritas y una cerveza cada uno, setenta euros!!!
Puesto que tenemos wifi aprovechamos para trucar vía whatsapp.
Vamos al supermercado mas cercano que es a mes de media hora andando pero necesitamos comprar comer fresco, el resto de comer ya está al velero. Somos tres y tenemos que tener comer y agua potable por un mínimo de dos meses por si se atrasa la llegada, a vela no es posible saber el que tardaremos exactamente. Compramos frutas y verduras, el precio es desorbitan te, casi todo de origen español pero para poner un ejemplo, una col diez euros! Compramos carne que conservaremos congelada un par de semanas, ocho raciones por los tres, el resto será arroz, patatas y latas.
Como el supermercado es tanto lejos cogemos el carro que va con una moneda de un euro, llegando por fin al velero un negro del caribe nos dice que él ya volverá el carro y se quedará la moneda, menos mal!
Cenamos al velero, sueño las diez de la noche, para mí las dos de la madrugada.
23/03/2017
Es mi primera noche al velero, he dormido bien pero todo y cansado a las séis de la mañana me levanto, ya no puedo dormir más (por mí sueño las once del mate).
Voy al baño del puerto para ducharme y me doy cuenta que la ducha funciona con fichas que no traigo, improviso un bote con una botella de hielo vacía y me echo el agua por sobre, me enjabono y a base de echarme agua con la botella consigo ducharme.
Tomo unos cereales al barco y me llevo fruta, los otros dos todavía duermen, sólo tengo dos días para visitar la isla y me muero de ganas para verla y de bañarme al caribe.
Está nube pero hace calor me pongo un bañador (de bomberos tipos piscina) y voy a salir cuando uno de los compañeros me pregunta donde voy con este peine, yo le contesto que estamos al caribe, pero me aconseja que me ponga un pantalón corto, cojo las ojeras y tubo de buceo y la cámara de fotos y salgo todo decidido a ver todo el que pueda.
Es la isla de Santo Martín, la mitad era una colonia francesa y la otro mitad holandesa, ahora todo ella es independiente, allá se habla francés, inglés y el idioma del caribe que lógicamente desconozco, la mayoría de personas que habitan sueño raza negra y turistas sobre todo franceses y americanos.
Subo hasta el castillo (una muralla construida para defenderse de las luchas entre ingleses y franceses de la época, desde allá hay unas buenas vistas y hago alguna fotografía, se ve el puerto, el pueblo, las playas, mucho "chulo".
Visito el pueblo y las tiendas que hay montadas, es todo muy pintoresco con colores por todos los lados.
Veo las playas de lejos y me quedo maravillado, al final del puerto se ven todo de casetas (mas bien barracas de madera) que parece ser que detrás de estas están las playas, continúo andado para encontrar una calle que me lleve en la playa y no hay manera, decido preguntar a una mujer gorda negro que está barriendo la entrada de casa suya, me contesta que para ir a la playa pase por casa suya! Entro y atravieso la casa de madera, te trastos por todas partes y salgo al porche de la parte de última, allá se encuentra el mar caribe, una playa de sueño por mí solo, todas las casetas dan en esta playa. Me quedo con bañador, dejo la ropa allá (no hay nadie) y me meto al agua, fantástica, me sumerjo al mar, pescados de colores, anémonas, una morena que me mira desde un agujero a poco mes de dos metros, algún trasto tirado por los vecinos, una nansa de pesca que tienen los de la casa de delante con dos pescados dentro, increíble todo.
Salgo mojado y cojo la ropa con una mano y ando por la playa buscando un lugar para salir para no molestar la mujer cuando de repente veo una iguana en un "jardín", entro `para hacerle una foto y me agacho, se ha metido en un árbol, no la veo cuando un hombre (negro mes alto que yo) me dice que estoy buscando en casa suya, le intento explicar en mi singular francés que he visto una iguana y me sonríe y me invita a entrar a casa suya, yo que creo que me dice para salir a la calle y accedo, allá me dice si me gustan los hombres! Yo sorprendido y ya un poco preocupado me escapo sutilmente agradeciendo la invitación pero rechazándola!
Salgo por un lado de la casa y me doy cuenta que está cerrado por lo que vuelvo mis pasos atrás y al verme de nuevo el hombre se alegra pensando que he cambiado de opinión, paso lo mes rápido que puedo por su lado y me despido, decido ir a la casa de la mujer que me ha dejado pasar por casa suya y que será menos (peligroso).
Salgo mojado y cojo la ropa con una mano y ando por la playa buscando un lugar para salir para no molestar la mujer cuando de repente veo una iguana en un "jardín", entro `para hacerle una foto y me agacho, se ha metido en un árbol, no la veo cuando un hombre (negro mes alto que yo) me dice que estoy buscando en casa suya, le intento explicar en mi singular francés que he visto una iguana y me sonríe y me invita a entrar a casa suya, yo que creo que me dice para salir a la calle y accedo, allá me dice si me gustan los hombres! Yo sorprendido y ya un poco preocupado me escapo sutilmente agradeciendo la invitación pero rechazándola!
Salgo por un lado de la casa y me doy cuenta que está cerrado por lo que vuelvo mis pasos atrás y al verme de nuevo el hombre se alegra pensando que he cambiado de opinión, paso lo mes rápido que puedo por su lado y me despido, decido ir a la casa de la mujer que me ha dejado pasar por casa suya y que será menos (peligroso).
Al llegar al velero se los lo explico y se mueren de la risa, me recuerdan que ya me dijeron que este bañador no era "adecuado" por el caribe.
Preparo una paella que había prometido hacer, no es la mejor que he hecho pero quedan contentos, no saben cocinar demasiado y se alegran de tener a bordo alguien que sepa cocinar un poco, el viaje será largo y la comida es importante. Una siesta, un paseo los tres y una cerveza y pasa la tarde.
Cenamos con los españoles que hay allá, un matrimonio canario que trae un año navegante por el caribe y piensa estar un año más (ella pero dice que volverá en avión, no soportaría otro quiniela del atlántico!), un millonario propietario de un puerto en Mallorca que trae mes de cien cincuenta-mil millas navegadas, un maestro sin duda de la navegación, trae un catamarán de cincuenta pies y navega casi siempre en solitario, nos avisa de que es demasiado pronto para hacer la quiniela y que lo pasaremos mal, le decimos que ya me mirado previsiones y se pone a reír, nos desea mucha suerte! Otro pareja que están divorciados pero pasan unos días juntos, él ha cogido Alzheimer y dice que tiene el velero preparado por cuando no se vea en corazón hundirse al pacífico, reímos para sacarle importancia pero él está hablando serio.
Explican anécdotas de navegación, accidentes y problemas que han tenido o que han sentido a hablar, vaya temas de hablar la víspera de la quiniela, pero de cada experiencia aprendemos todos.
a pesar de todo la velada es divertida y emotiva, no los conozco por comparto con ellos nuestra pasión y esto nos une.
Nos despedimos y nos deseamos buenos vientos a todos!
Preparo una paella que había prometido hacer, no es la mejor que he hecho pero quedan contentos, no saben cocinar demasiado y se alegran de tener a bordo alguien que sepa cocinar un poco, el viaje será largo y la comida es importante. Una siesta, un paseo los tres y una cerveza y pasa la tarde.
Cenamos con los españoles que hay allá, un matrimonio canario que trae un año navegante por el caribe y piensa estar un año más (ella pero dice que volverá en avión, no soportaría otro quiniela del atlántico!), un millonario propietario de un puerto en Mallorca que trae mes de cien cincuenta-mil millas navegadas, un maestro sin duda de la navegación, trae un catamarán de cincuenta pies y navega casi siempre en solitario, nos avisa de que es demasiado pronto para hacer la quiniela y que lo pasaremos mal, le decimos que ya me mirado previsiones y se pone a reír, nos desea mucha suerte! Otro pareja que están divorciados pero pasan unos días juntos, él ha cogido Alzheimer y dice que tiene el velero preparado por cuando no se vea en corazón hundirse al pacífico, reímos para sacarle importancia pero él está hablando serio.
Explican anécdotas de navegación, accidentes y problemas que han tenido o que han sentido a hablar, vaya temas de hablar la víspera de la quiniela, pero de cada experiencia aprendemos todos.
a pesar de todo la velada es divertida y emotiva, no los conozco por comparto con ellos nuestra pasión y esto nos une.
Nos despedimos y nos deseamos buenos vientos a todos!













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